Ribadedeva es una de las puertas de Asturias, concretamente la puerta costera más al este y por tanto la más oriental. Es esa puerta que tan bien conocen los peregrinos jacobeos que hacen el más antiguo de los Caminos a Santiago: el de la Costa.

Ribadedeva aparecerá ante tu ávida y atenta mirada como una tierra envuelta en un halo de misterio que podrás ir desvelando – solo en parte – pausadamente, y con el mimo que requieren los grandes y pequeños descubrimientos. Los que quedan para la posteridad y los que te quedan grabados en el corazón como un episodio inolvidable de tu periplo vital.

 ¡La Cueva del Pindal y su entorno te sorprenderán! ¡Muchos hallazgos te aguardan!

¡Desde aquí te guiamos por diez singulares hallazgos que te aguardan en Ribadedeva!

Una impresionante muralla de acantilados de gran belleza

Asturias se nos antoja un espacio amurallado cuando contemplamos la costa de Ribadedeva, y es que los acantilados de San Emeterio son inmensos muros de roca caliza, que conforman verdaderos templos kársticos, con miles de cavidades, muchas aún hoy inexploradas.

Acantilados en la zona de Ribadedeva

Esta es una de las razones por las que Ribadedeva forma parte de esa Asturias enigmática, que nos abre la puerta a cientos de hallazgos. Asomarte al filo mismo del acantilado es una proeza que te reservará unas vistas increíbles de gran parte de la costa oriental, y te hará consciente de la inmensidad del mar azul y profundo. Ese mar que se mece y bate con energía contra las moles calizas horadadas durante miles de años por la fuera de la marea.

Esta “muralla” natural cuenta con un vigía de excepción, de noche y de día, y es el faro de San Emeterio, que avisa a los navegantes de que están en Asturias, en la caliza Asturias de los Picos de Europa… En la tierra de las grutas, de las cavidades y de las cuevas…

Faro de San Emeterio

Por ello no hay mejor preludio ni carta de presentación de la Cueva del Pindal que este imponente escenario.

Una Cueva Prehistórica con vistas al mar

Y así entre acantilados y vistas panorámicas, nos vamos adentrando en el corazón de piedra de estas “catedrales” calizas, y ¡Oh sorpresa!, ahí, recóndita y humilde, nos aparece la Cueva del Pindal, uno de los grandes hallazgos prehistóricos de la Cornisa Cantábrica. Declarada Patrimonio de la Humanidad desde el año 2008, El Pindal nunca defrauda ni por dentro ni por fuera.

Su entorno es amable y enigmático, y te da para pensar cómo durante miles y miles de años, nuestros antepasados se “refugiaron” en tan amable lugar, y nos dejaron tan impresionante legado sobre la piedra.

Vistas al mar desde el exterior de la cueva del Pindal

El Pindal es una larga galería de boca ancha. Una de las mejores galerías de Arte Paleolítico descubiertas hasta la fecha, con rarezas rupestres como la representación de un pez y un mamut… ¡Y cómo no, está llena de misterios aun sin descifrar!

Galería de entrada a la cueva del Pindal en Ribadedeva

Si bien es cierto, que la vista que contemplaron los prehistóricos no es la misma que nosotros vemos hoy…

Entre ruinas y encinas aparece el Monasterio de Tina

Tan solo tendrás que echar a caminar en plena naturaleza después de haber experimentado el deleite prehistórico de El Pindal, para toparte muy cerca, entre ruinas y encinas, con lo que queda de la iglesia del Monasterio de Tina.

Iglesia monástica de Tina

El esqueleto de la iglesia, lo recóndito del lugar, su proximidad al mar, la vegetación y las ruinas que rodean el sitio, su misteriosa historia – sobre la que apenas hay fuentes documentales -… colocan ante tus ojos un nuevo enigma: la historia del Monasterio de Tina, vinculada probablemente al Camino de Santiago de la Costa.

Iglesia monástica de Tina

La energía que se mueve en el entorno te transportará a un pasado entre legendario e histórico y sentirás deseos de quedarte allí un buen rato.

Comprobarás en tu propia piel la poética de las ruinas y de las viejas encinas, entre las cuales avistarás lo que queda del Monasterio de Tina…

Un Camino de Santiago: el primero y más costero

El Monasterio de Tina te llevará a la ensoñación del Camino de Santiago, el de la costa, la ruta de entrada más antigua de los primeros peregrinos europeos, que hacen su viaje bien pegados al mar. Pues he aquí que muy cerca de la Cueva de El Pindal, encontrarás la Ruta Jacobea, justo por encima de la Ermita de San Emeterio o Santu Mederu en asturiano. Tanto la ermita como su entorno son completamente idílicos, y si a eso le añades la proximidad del mar, de una cueva prehistórica y del Camino de Santiago, tendrás la sensación de estar ante una verdadera conjunción cósmica difícil de igualar.

El Camino de Santiago de la Costa pasa muy cerca de la cueva del Pindal

E incluso, si te apetece pasear, puedes hacer unos kilómetros jacobeos…

Peregrinos jacobeos a su paso por Ribadedeva

¡Estás ante el primero y más costero de los Caminos a Santiago!

El mayor encinar de Asturias en pleno litoral

Y a pie de acantilado, entre ruinas históricas y dibujos rupestres, un encinar antiguo, el mayor de Asturias en la zona litoral: el de San Emeterio, uno de los mejor conservados de todo el cantábrico. Posterior a las manifestaciones rupestres de El Pindal, pero con muchos años de historia. Con sus encinas de tronco retorcido y oscuro, cincelado por vientos y calmas a lo largo de los siglos. Con sus amplias copas, que administran adecuadamente el sol y la sombra.

El mayor encinar de Asturias en plena litoral está en Ribadedeva

Un bosque mediterráneo asomado al Cantábrico, inspirador de mitos y leyendas, y de mil historias latentes, que ha visto el deambular de un goteo lento e inagotable de peregrinos y viajeros… ¡Sin duda un hallazgo más!

Un mirador de ensueño

En cuanto haces pie en Pimiango, uno de los lugares que más te llama la atención es su mirador, que te pilla de paso a El Pindal. El Mirador de El Picu Cañón es único en Asturias por varias razones: Porque te ofrece unas espléndidas vistas panorámicas al mar y a la montaña. Porque en un barrido 360 te muestra la cordillera del Cuera, los Picos de Europa y buena parte de la costa oriental asturiana. Porque en los días despejados verás con absoluta nitidez el gran coloso del macizo central de los Picos de Europa: el Picu Urriellu o Naranjo de Bulnes.

Vistas de los Picos de Europa desde el mirador de Pimiango

Por si fuera poco, el mirador se ubica en un lugar de gran importancia orográfica, ya que corona la Rasa de Pimiango, siendo el Cañón el pico costero más oriental de Asturias. Y ni que decir tiene que por sus características de visión estratégica, la zona ha tenido gran protagonismo bélico e histórico en diferentes épocas, algunas lejanas y otras más recientes.

Mirador de Pimiango, muy cerca de la cueva del Pindal

¡En definitiva, un mirador de ensueño al alcance de tu mano!

Los inesperados bufones de Tronía

Justo bajo el mirador de Pimiango se halla la zona de Tronía, que combina las praderas de pasto y los calcáreos acantilados a las mil maravillas, y no te resultará chocante ver cómo el ganado convive en armonía con una naturaleza horadada bajo sus pies, y donde el bufido del mar resulta sorpresivo de tanto en tanto.

Praderas de pasto en la zona de Tronía

La imponente sima de Tronía se convierte en bufón cuando las condiciones del mar así lo imponen, y siempre impresiona por sus formas y la brecha abismal que se abre en medio de la rasa litoral.

Caminar por Tronía hasta acercarte al Arco del Caballo o la ensenada de Regolgueru es adentrarte en un planeta nuevo, donde mar y tierra se funden en un alma única hecha de viento, salitre y roca caliza cincelada durante millones de años.

¡Realmente prodigioso!

Una talla románica a buen recaudo

En este viaje a las Edades de la Humanidad que harás por el entorno de El Pindal, un nuevo hallazgo te sorprenderá: la talla románica de la Virgen de Tina, del Siglo XII, que durante siglos estuvo en la iglesia monástica hoy en ruinas que ya visitaste en tu periplo, se encuentra a buen recaudo en la iglesia parroquial de San Roque de Pimiango.

Iglesia de San Roque de Pimiango

La talla – de la virgen con el niño en su regazo – es de una belleza indescriptible y está muy bien conservada. Sin duda merece la pena una visita a la iglesia, donde además hay unos impresionantes frescos religiosos en el altar mayor del artista Magín Berenguer.

Talla románica de la virgen de Tina

El mansolea: una jerga única

Entorno de la ermita de Santu Mederu en Pimiango

Su paisaje y su paisanaje hacen de Pimiango un lugar único. Como única es la historia de sus habitantes, estrechamente vinculada al medio. Precisamente este medio, a veces amable y a veces hostil, y siempre bello, los convirtió un día en zapateros. Esa fuerte implantación gremial durante siglos les hizo desarrollar una jerga para comunicarse entre ellos sin ser entendidos por los foráneos. Así surgió el mansolea.

Es tan curioso escuchar esta jerga, que tendrás la sensación de que estás ante otro gran hallazgo. Y mucho más cuando los lugareños te cuenten la curiosa historia del porqué de este gremio en Pimiango.

Sin duda un tranquilo paseo por este pueblo en la rasa litoral más oriental de Asturias te proporcionará muchas sorpresas curiosas…

Un cementerio monumental con resonancias indianas

El cementerio de Pimiango es una auténtica joya arquitectónica y monumental que no puedes perderte. Es una de las maneras de aproximarte a la historia y la cultura de esta parte de Asturias, que te resultará fascinante.

Cementerio de Pimiango

Sus monumentos funerarios tienen resonancias americanas, por ser ésta una zona de gran influencia indiana, debido a la intensa emigración a Latinoamérica, y a la querencia de los retornados por su “tierrina”.

Y también se dan reminiscencias clasicistas, propias también del estatus correspondiente a la nobleza local.

Cada detalle, cada ara funeraria, cada bajorrelieve, cada escultura… te cuenta una historia…

Fuente Turismo Asturias (C)

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